La Caries

La caries es el proceso patológico más frecuente del diente, condicionado por numerosos factores. La caries desde sus primeros estadios se caracteriza por una desmineralización del esmalte y la dentina, proceso en el que intervienen un amplio número de factores. Por ello definiremos la caries como una “enfermedad multifactorial que condiciona la desmineralización de los tejidos duros del diente”.

Veremos esos factores:
Microflora: La cavidad bucal presenta numerosos microorganismos que son habituales no sólo en otras localizaciones del organismo sino en otras especies animales e incluso en plantas, estableciéndose una perfecta interacción entre los microorganismos y el individuo. En la cavidad bucal existen una serie de nutrientes como son la saliva, el moco y el fluido fisiológico del surco, que favorecen la proliferación incontrolada de microorganismos, pero dentro de un ecosistema equilibrado. La ingesta de azúcares en la dieta hace que este equilibrio se rompa y se favorezca la lesión sobre el esmalte. La fermentación de los azúcares por parte de los microorganismos, hace que se produzca una alta concentración de ácidos que van a difundir a través del esmalte condicionando la desmineralización.
Sustrato (dieta): La dieta puede influir durante la odontogénesis en la composición química y estructural de los dientes, si bien las alteraciones microscópicas que se produzcan no van a condicionar la aparición de caries.Una dieta rica en azúcares va a favorecer el sustrato del que se abastecen los microorganismos de la placa, ya que presentan bajo peso molecular y la atraviesan con facilidad, localizándose en las zonas más profundas, y condicionando la producción de ácidos. Aunque la sacarosa es el elemento más cariógeno, no debemos olvidar que también lo son pero en menor grado la maltosa, fructosa y sobre todo la lactosa. Los edulcorantes no pueden ser degradados, por lo tanto son muy poco cariógenos. Los carbohidratos que contienen las féculas, son polisacáridos de alto peso molecular, lo que dificulta su penetración en la placa bacteriana.

Huésped:

a) Diente: Diferentes factores del diente consideramos como favorecedores de la aparición de caries:

• La morfología del diente, ejemplo: la existencia de fisuras profundas imposibles de limpiar. • La forma de la arcada: el apiñamiento y la malposición dentaria van a favorecer el desarrollo de caries. • La estructura y composición del diente. • Factor genético-embriológico: La observación de caries simétricas bilaterales con relativa frecuencia, probablemente se debe a anomalías de desarrollo y/o a defectos de mineralización que acontecen en los dientes simétricos que se están desarrollando al mismo tiempo según el patrón genético-embriológico establecido.

b) Saliva: La saliva o fluido bucal es una mezcla de secreciones procedentes de las glándulas salivares mayores, menores y del exudado gingival. Tiene una composición que influye como elemento protector en la aparición de caries. Pero la composición de la saliva va a variar dependiendo de la frecuencia del flujo, la naturaleza y duración de la estimulación, la composición del plasma y la hora del día.

Tiempo: Es lógico pensar que para que los factores descritos hagan su acción sobre el diente, se requiere de un tiempo de actuación, es decir que para que se produzca la lesión de caries se requiere de un tiempo de desmineralización relativamente largo, y uno corto de remineralización que permita un predominio del primero sobre el segundo.

Edad: Los tejidos sufren cambios progresivos de pérdida de homeostasis y de inmunidad, dependiendo de la edad del individuo. Hay tres ciclos diferentes: El primer ciclo comprende desde los primeros años hasta los 25 años, en el que la homeostasis y la inmunidad van aumentando; después existe un ciclo de los 25 a los 55 años, en el que se estabilizan, y por último existe un tercer ciclo a partir de los 55 años en el que disminuye.

Odontología Conservadora

La conservación de los dientes naturales, o sus raíces, el mayor tiempo posible es un objetivo que debemos buscar en todo tratamiento odontológico.

Incluso si contemplamos los recientes avances en implantología, la preservación de dientes residuales en ambos maxilares es una pauta terapéutica todavía válida.

Existen diferentes técnicas dirigidas a conseguir este objetivo:

• Obturaciones. • Grandes reconstrucciones. • Endodoncias. • Recubrimiento coronario (fundas de metal precioso y cerámica).

EMPASTES:Tratamiento simple e indoloro mediante el cual el odontólogo limpia la caries presente en el diente y, tras su desinfección, procede a obturarla con materiales estéticos de última generación.

ENDODOCIA: Tratamiento mediante el cual se extirpa el nervio (“matar el nervio”) de un diente afectado por una caries profunda o traumatismo severo. El procedimiento consiste en la limpieza del conducto o conductos en los que están los nervios y su posterior sellado con diferentes materiales y técnicas una vez desinfectados correctamente. Pasado un tiempo prudencial se aconsejará siempre la colocación de una corona de porcelana que proteja al diente tratado.

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