Se trata de ultrasonidos aplicados a las zonas de grasa, (abdomen, cartucheras, cara interna del muslo y rodilla), y siempre tras Hidrolipoclasia. Esta técnica está muy extendida entre los salones de belleza, pero sin inyectar la solución hipoosmolar, luego unos ultrasonidos sin un medio líquido que transmita el sonido no funcionan igual, el ejemplo más común es la visita al ginecólogo, si la vejiga no está llena no es posible la ecografía. La Cavitación siempre debe ser manejada por personal experto, pues debajo del abdomen están las vísceras y es peligroso aplicar ultrasonidos sin una buena técnica.

El tratamiento se realiza junto a Hidrolipoclasia en varias sesiones espaciadas 15 días entre ellas.

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